Por qué hago lo que hago…

27 06 2009

…y por qué pienso lo que pienso. Son cosas que me cuestiono todos los días, con el solo objetivo de asegurarme que no estoy siendo infiel a mis principios. Me hace bien, me libera poder escribir lo que pienso día a día y, cómo he dicho antes, esto trasciende a si alguien me lee o no.
El solo hecho de tener algo escrito, en un lugar propio, que me identifique y me ayude en un futuro a recordar mi pasado y ver cuánto he crecido / cambiado me resulta invaluable. Es algo que fui aprendiendo a valorar con el tiempo, teniendo en cuenta que al iniciar este blog mi finalidad era usarlo para este tipo de cosas y no para charlar sobre placas de video.
Me viene bien recordar qué es lo que pienso sobre todo en general, y cómo y por qué llegué a pensar eso.

He decidido, después de tanto tiempo de pelearme conmigo mismo, tomar una postura más bien escéptica ante la vida. Me acostumbré con el tiempo a buscarle un sentido a todo, y esa inquietud acerca del por qué de las cosas es una de las que me mueve día a día. Me di cuenta, sin embargo, que las cosas no son ni tan obvias, ni tan sencillas. Que para seguir adelante hay que saber que nunca se está del todo mal, y para progresar, nunca del todo bien. Que aún soy muy jóven para dar cosas por sentadas, que me falta escuchar y aprender mucho.

Poner las bases en duda, en espera, es la mejor manera para llegar a la verdad, y todavía no me he llenado lo suficiente para dar un juicio propio acerca de cosas tan profundas como el sentido de la vida.

He cambiado mucho de parecer últimamente, y me alegro de haber documentado dichos cambios. Pero ahora aprendí a mantenerme al márgen, guardarme opiniones no pensadas del todo, porque todo lo que diga y haga me empieza a involucrar mucho más que antes. Es una manera de ser precavido, de abrir los oidos y los ojos.

Citando ejemplos específicos, mis opiniones acerca de política están más o menos definidas (o por lo menos no es lo que suelo poner en juego últimamente), pero las interminables cuestiones filosóficas que todos nos hacemos no dejan de patearme una y otra vez el tablero: ¿Pasa todo por casualidad? ¿Se da la suficiente cantidad de hechos en el mundo como para que un porcentaje de las casualidades parezca tener un sentido? ¿Hay un sentido para nuestra realidad? ¿Es ese sentido entendible por el humano, o es éste quien lo inventa día a día? ¿Se dan las cosas porque sí? ¿O una parte de la naturaleza está librada al azar? ¿Cuán dueños de nuestra historia somos? ¿”Carpe diem”?

Podría seguir, pero creo que es suficiente para conmigo mismo. ¿Espero sentado?. No, es hora de buscar. Algún día se enterarán si encontré algo.

Saludos, queridos Leos (y otros posibles especímenes que lean esto)